La afasia y la derecha
La afasia y la derecha — III Congreso internacional de audio-psico-fonología, Amberes 1973 (comunicación de la Sra. Petit)
Comunicación presentada por la Sra. Petit, del Servicio de audio-psico-fonología del Centro hospitalario intercomunal de Villeneuve-Saint-Georges (Val-de-Marne), en el III Congreso internacional de audio-psico-fonología celebrado en Amberes en 1973.
La afasia y la derecha
Comunicación de la Señora Petit
Servicio de audio-psico-fonología — Centro hospitalario intercomunal, Villeneuve-Saint-Georges (Val-de-Marne)
¿Por qué interesarse por la afasia?, me diréis.
Por varias razones. La primera, porque es en parte gracias a ella que estamos reunidos para este Congreso; en efecto, como veremos, las investigaciones que desembocaron en el descubrimiento del Centro del Lenguaje tenían como punto de partida y como terreno de observación la afasia.
La segunda es que el afásico presenta ciertas analogías con los niños de los que nos ocupamos habitualmente; así, es susceptible de ayudarnos a comprender mejor a nuestros jóvenes pacientes.
La tercera es que quizá habría que reconsiderar la etiología de esta enfermedad aparentemente esencialmente orgánica y ponerla en relación con toda la simbólica del lenguaje.
Ante todo, ¿qué es la afasia? La afasia es una enfermedad asombrosa, en el sentido de que sobreviene brutalmente y produce una regresión a la vez física, lingüística y psicológica. Provoca una regresión física, puesto que se sabe que una afasia suele asociarse a una hemiplejia, encontrándose el enfermo bruscamente incapaz de caminar, de hacer un gesto.
La regresión lingüística pone de manifiesto el hecho de que el enfermo se encontrará en la imposibilidad de hablar normalmente, salvo para decir «sí» o «no» o fragmentos de palabras incomprensibles, con tanta más dificultad cuanto que a menudo se observa una parálisis bucofacial.
Ya se miden todas las consecuencias que esto tendrá sobre su dependencia respecto a su entorno: el afásico se encontrará en la misma situación que un «infante» en el sentido etimológico del término — al no hablar, hay que hacérselo todo.
Esta enfermedad no sobreviene especialmente en personas muy ancianas, sino en personas a menudo en plena actividad, de unos cincuenta años, y esto será tanto más perturbador, como se adivina, para un hombre que, de un día para otro, va a perder el uso de sus miembros, del habla y, por consiguiente, su oficio, todas sus actividades, quedando así reducido a un estado de impotencia total.
Recordemos brevemente cuál ha sido la evolución de los descubrimientos sobre la afasia.
[Nota editorial — El facsímil disponible está incompleto: faltan las páginas 2 a 4 del documento original (folios en blanco en la digitalización). El desarrollo intermedio — historia de los descubrimientos sobre la afasia y primeras observaciones — falta por tanto, y la transcripción se reanuda directamente en la última página conservada.]
La derecha, el Padre, el Lenguaje
En efecto, si se lleva la anamnesis un poco más lejos, uno se da cuenta de que incluso nuestros afásicos que actualmente tienen relaciones familiares equilibradas no han resuelto por completo sus problemas con el Padre, es decir, simbólicamente, con la Derecha, con el Lenguaje.
Así, el Sr. D., abandonado por sus padres a la edad de 6 meses, fue criado por su tía; solo unas semanas después de la muerte de esta se desencadena la afasia. El Sr. R., el «lactante» del que hablamos hace unos instantes, era carnicero de oficio y hacía los mercados en compañía, evidentemente, de su querida mamá de 83 años. Es en el momento en que mandaba construir una tienda que habría regentado él solo cuando sobreviene la afasia y todos sus proyectos se derrumban, justo cuando empezaba a liberarse del dominio materno y a ser autónomo.
Algunos autores se han lanzado por una vía psicoanalítica para intentar explicar la afasia y han examinado, por ejemplo, las relaciones de los fonemas con las pulsiones. Así, la «L», prefigurada en el acto de succión, y la «R», en la prehensión del objeto deseado, serían los primeros en quedar afectados en el curso de una afasia motriz.
Sin llegar a dar a los distintos fonemas una significación psicoanalítica, es cierto, desde Freud, que el lenguaje tiene relación con el inconsciente; el olvido de ciertas palabras no es así fortuito, sino que tiene una significación. Puesto que se sabe que el lenguaje, el Verbo, simboliza el encuentro con el Padre, la Derecha, volverse afásico por la parálisis del lado derecho significará el rechazo de ese Verbo, el rechazo del Padre.
Al llevar más lejos la anamnesis de nuestra hemipléjica, la Sra. M., uno se da cuenta de que tuvo una infancia muy desgraciada, de que su padre abandonó muy pronto el hogar y de que, al haberse vuelto a casar su madre, se había encontrado sola con una hermana menor; luego ella misma se casó muy joven, con un hombre que le pegaba… Cuando se le pregunta a la Sra. M. su nombre, solo puede decir su nombre de soltera, es decir, el del Padre…
«Pregunte a su mano cómo se llama», se le dice, señalándole su mano derecha. Ella responde con «el nombre del Padre»… «Cuando mira su mano derecha, ¿en qué le hace pensar?», se le pregunta. «Pues, Dios mío», nos dice, «se ha ido… El padre, sí, primero; el marido, quizá; papá se ha ido… no es lo mismo que la mano…» Cuando se le muestra una de sus fotos, nos afirma: «es mi madre» (por identificación edípica); y si se le presentan fotos de su segundo marido: «es papá… mi padre». Solo en el transcurso del tratamiento logrará decir «mi marido».
El Sr. D., abandonado por sus padres, criado por su tía, puede decir sin equivocarse el nombre de sus 5 sobrinos, pero el nombre de la tía parece afectado por una amnesia muy electiva. Se hace llamar «Charles» como su padre, mientras que su verdadero nombre es «Auguste»; cuando se le pide que mire su mano derecha, no quiere: hay como una resistencia a mirar todo su lado derecho.
Si ciertos síntomas orgánicos se desarrollan en un contexto psíquico determinado (la otitis, por ejemplo, que traduce el rechazo a oír), ¿quizá deba admitirse la afasia en la línea de los trastornos psicosomáticos?
Fuente: Sra. Petit, «La afasia y la derecha», comunicación al III Congreso internacional de audio-psico-fonología, Amberes, 1973. Transcripción a partir del facsímil.