El Oído Electrónico es el instrumento central del proceder de Alfred Tomatis. Concebido para actuar sobre la escucha, ha conocido, en medio siglo, una serie de perfeccionamientos sucesivos. Esta página retraza su evolución técnica; cada aparato es presentado a continuación, con su fotografía, en las fichas del Museo.

Del montaje experimental a la báscula (1947-1950)

Al salir de la guerra, Alfred Tomatis examina dos poblaciones muy diferentes: obreros expuestos al ruido en los arsenales de la Aeronáutica, y cantantes con dificultades vocales. De esa aproximación nace, en 1947, su proposición fundadora — un sujeto no reproduce vocalmente sino lo que es capaz de oír.

Para verificarla, hace escuchar a sus pacientes, por medio de un montaje de micrófono, filtros, amplificador y auriculares, una escucha reconstituida: con los auriculares en los oídos, cantan mejor; retirados los auriculares, el efecto desaparece. Todo el reto pasa entonces a ser el de volver duradero ese efecto pasajero. En 1950, la observación de un cantante conduce a Tomatis a la idea de la báscula — hacer alternar el oído entre dos condicionamientos de escucha.

El primer Oído Electrónico (1952)

El primer aparato en integrar la báscula se construye en 1952; su puesta a punto constituye una de las etapas esenciales del recorrido científico de Tomatis. Reposa sobre dos correctores de tonalidad — los canales C1 y C2 — entre los cuales se conmuta la escucha del sujeto. El basculamiento se hace mediante interruptores manuales, ruidosos y delicados de manejar: hay que conmutar en el momento exacto para no comprometer el condicionamiento.

Oído Electrónico de 1952

1952 — entrada de micrófono, condicionamientos C1 y C2, vía aérea, equilibrio.

La báscula electrónica (1954)

En 1954, Tomatis automatiza el basculamiento mediante mandos electrónicos. Es ese dispositivo el que revoluciona el aparato y le da su nombre definitivo: el Oído Electrónico.

Oído Electrónico de 1954

1954 — entrada de micrófono, báscula electrónica, C1 y C2, vía aérea, equilibrio.

La escucha musical y el retardo (1955-1956)

En 1955 se añade una entrada «de línea»: el aparato puede a partir de entonces difundir música, y ya no solamente restituir la voz del paciente. En 1956, a raíz de trabajos americanos sobre el retorno diferido (delayed feedback), Tomatis introduce el parámetro del retardo, ligado a sus investigaciones sobre la tartamudez.

Oído Electrónico de 1955

1955 — entrada de micrófono, retardo, báscula electrónica, C1 y C2, vía aérea, equilibrio.

La escucha ósea (1965)

En 1965, Tomatis añade al aparato la escucha por conducción ósea, que transmite el sonido directamente por los huesos del cráneo. El Oído Electrónico permite desde entonces actuar a la vez sobre la vía aérea y sobre la vía ósea.

Oído Electrónico de 1965

1965 — entrada de micrófono, entrada de magnetófono, retardo, báscula electrónica, C1 y C2, vía aérea, equilibrio, vía ósea.

La precesión (años 1980)

A comienzos de los años 1980, el trabajo llevado a cabo en Toronto con el ingeniero Ed Agnew hace pasar el aparato de la electrónica de válvulas a la electrónica de transistores. Se introduce un nuevo parámetro, la «precesión», que corresponde a la anticipación de la vía ósea sobre la vía aérea.

Oído Electrónico de los años 1980

Hacia 1980 — el aparato integra el parámetro de precesión.

Los filtros integrados (1988)

A finales de los años 1980, la sociedad parisina de Alfred Tomatis, Tomatis électronique, produce varias pequeñas series de aparatos. En 1988, los filtros se integran directamente en la máquina: el modelo EE3PFR2 — el más citado en la literatura consagrada al método — permite por primera vez realizar el conjunto del tratamiento sin accesorio externo.

La industrialización y la estirpe analógica (1992-2000)

En 1992, ante el aumento de los pedidos y los problemas de fiabilidad, Alfred Tomatis confía la fabricación de sus aparatos a Christophe Besson, ingeniero comprometido con el método desde 1986, que establece en Suiza una empresa dedicada. De esa reanudación nace el modelo A1.

Se exploran entonces prototipos digitales — los modelos A2, A3 y A10 — luego descartados: en el uso, no reproducían los resultados obtenidos con los aparatos analógicos. Esa constatación fija duraderamente la estirpe en lo analógico. En 1995 aparece el A1 NewTec, máquina analógica rediseñada que integra el conjunto de las funciones del EE3PFR2. A finales de los años 1990 siguen varios modelos — APP Azure, APP Digital, luego los NN425, NN426 y NN427 —, de los cuales los últimos fueron aún probados por el propio Alfred Tomatis, hasta 2000.

Modelo A1, 1992

1992 — el modelo A1, primera máquina de la estirpe industrializada.

A1 NewTec, 1995

1995 — el A1 NewTec, máquina analógica rediseñada.

Después de 2001

Alfred Tomatis muere en diciembre de 2001. La fabricación del Oído Electrónico analógico prosigue después de él, en la fidelidad a los principios que había establecido. Los aparatos producidos desde entonces pertenecen a la actividad contemporánea y no al patrimonio histórico: el presente Museo se detiene en las máquinas concebidas en vida de Alfred Tomatis o directamente surgidas de su trabajo.


Esta página retraza, en un registro factual, la historia técnica del aparato. El relato de primera mano de esta aventura, por Christophe Besson — que aseguró su fabricación a partir de 1992 —, será presentado en la sección Testimonios.