El síndrome de Ménière: dos historias
Testimonios referidos por los autores
Extracto del capítulo «Otras aplicaciones y sus resultados» de la obra TOMATIS — Une expérience à partager (TOMATIS — Una experiencia para compartir, de Juan Antonio Timor Pineda y Chaime Marcuello Servós). Presentado sin mención nominativa, por respeto a la vida privada de los pacientes.
El síndrome de Ménière asocia vértigos intensos, pérdida auditiva y acúfenos; surge sin previo aviso y puede reducir a la incapacidad. El libro refiere dos recorridos.
Una mujer de unos cincuenta años vivía clavada en la cama, pues los vértigos le impedían levantarse, conducir, trabajar. Tras unas sesenta sesiones Tomatis, los vértigos habían desaparecido; su pérdida auditiva del oído izquierdo se había reducido netamente, y el acúfeno se había vuelto imperceptible. Más allá de la mejoría física, los autores señalan un cambio de mirada sobre su propia vida.
Un joven de unos veinte años, de recorrido universitario ejemplar y ritmo de vida frenético, se había encontrado una mañana en la incapacidad de levantarse. Dos meses de consultas especializadas no habían cambiado nada. En la trigésima sesión, escriben los autores, había recobrado su vida —y comprendido algo que los médicos no le habían dicho: su cuerpo había hablado antes que él—.
Lo que dice la ciencia
Estos dos relatos son conmovedores, pero la enfermedad de Ménière tiene una particularidad que prohíbe extraer de ellos una prueba: evoluciona por crisis, con remisiones espontáneas. Los vértigos pueden desaparecer por sí solos, durante meses o años, con independencia de todo tratamiento —se estima la remisión espontánea en más de la mitad de los pacientes a los dos años—. Una mejoría tras treinta o sesenta sesiones no dice, pues, nada de la causa: puede coincidir simplemente con una remisión natural.
A ello se añade un efecto placebo particularmente elevado sobre el vértigo (del orden del 60 %), que hace los ensayos muy difíciles de interpretar. Por eso, en esta patología fluctuante, solo ensayos controlados permitirían concluir; ahora bien, ninguno muestra un efecto del método Tomatis sobre el síndrome de Ménière.
El método puede acompañar la vivencia de una persona; pero el síndrome de Ménière corresponde a un seguimiento otorrinolaringológico, que una mejoría sentida no debe llevar a interrumpir.
Fuentes
- « Therapeutic illusion: another frontier in Ménière’s disease » — remisiones espontáneas y efecto placebo elevado que hacen difícil probar la eficacia.
- Natural history vs. surgery for Ménière’s disease (Silverstein et al.) — remisión espontánea de cerca del 57 % a los 2 años y del 71 % a los 8 años.